Chistes de: Viejitos

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Nota: 3.13 / 3817
Una pareja de casados, ambos de 60 años, celebraban su aniversario de boda. Durante la fiesta apareció un hada para felicitarlos y concederles un deseo a cada uno. La mujer pidió un viaje alrededor del mundo. El hada agitó su varita mágica y en la mano de la esposa aparecieron billetes para un crucero de lujo. Después el hada le preguntó al marido qué quería.
Quisiera tener una mujer que fuera 30 años más joven que yo.
El hada agitó su varita y el hombre quedó convertido en un vejestorio de 90 años.
Por: Belén - Madrid - España
rec.:24/abr/2003    pub.:25/jul/2003    Enviado:21/sep/2013


Nota: 3.20 / 2508
Iba caminando un viejito y el viejito ve a un niño y le pregunta:
"¿Cuántos años crees que tengo?"
Y el niño contesta:
"No se vale señor, yo no sé contar hasta 100".

Por: Rita - Dominica
rec.:28/may/2007    pub.:28/may/2007    Enviado:26/dic/2009


Nota: 3.05 / 2645
Va un viejito al médico y le dice:
-Doctor, estoy preocupado porque tengo 100 años y todavía ando persiguiendo muchachas-
-Pues eso sí que es un caso insólito, pero dígame en qué quiere que le ayude, qué es lo que le preocupa de eso-
-Pues que las ando persiguiendo pero ya no me acuerdo para qué-
Por: Anónimo - Chile
rec.:19/oct/2005    pub.:19/oct/2005    Enviado:18/feb/2017


Nota: 3.09 / 2322
Una pareja de ancianos entró en un restaurante una noche de invierno.
Buscaron una mesa libre entre todos los jóvenes que estaban allí cenando esa noche.
El anciano se acercó a la caja, pidió su comida y seguidamente la pagó. El anciano desenvolvió la hamburguesa y cuidadosamente la partió por la mitad.
Puso una mitad junto a su esposa, luego con mucho cuidado contó todas las papitas fritas dividiéndolas en dos montones iguales, uno para él y otro para su esposa. Igualmente, metió dos pajitas dentro del refresco y lo puso entre él y su esposa..
Cuando el anciano empezó a comer su mísera media hamburguesa, la gente de alrededor se les quedó mirando con compasión.
Un joven se les acercó y educadamente les dijo que les compraría otra ración de comida.
Él anciano, respondió, que no se molestara, que estaba bien así, que estaban acostumbrados a compartirlo todo entre ambos.
La gente de alrededor, se dio cuenta de que la anciana no había probado bocado.
Solo miraba como comía su marido y de vez en cuando, cuando era su turno, bebía un poquito del refresco.
El joven se acercó otra vez y les suplicó que por favor dejara que les invitara algo para comer.
Esta vez fue la anciana la que le explicó que no, que ellos estaban acostumbrados a compartir siempre todo juntos.
Cuando el anciano terminó de comer su parte y se limpiaba con la servilleta delicadamente, el joven que ya no podía continuar viendo esa situación, volvió por tercera vez a intentar invitarles algo de comer.
Después de que la pareja de ancianos, rechazara otra vez la invitación, el joven le preguntó a la anciana:
¿Y usted, que es lo que está esperando que no ha probado su comida?.
Y La anciana contestó:
¡LOS DIENTES, COPUCHENTO !
Por: Francisco - Concepción - Chile
rec.:3/nov/2006    pub.:3/nov/2006    Enviado:25/dic/2017


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