En cierta ocasión, la oficina de emergencias, recibe una llamada de una persona histérica.
¡911! ¡911! ¡Rápido por favor, mándeme una ambulancia, la policía, a los soldados, es más, hasta los de emigración, pero de una vez!
Atónita, la operadora responde:
Señor, espere, cálmese, ¿cuál es su emergencia?
¡Hay un gato en la ventana! Grita la voz.
Ay señor, dice más aliviada la operadora, ¿todo este escándalo por un gato?
Sí, pero apúrese, ¡Está usted hablando con el perico!
#187101
Por:
Maruja Sandoval - Nueva York - Estados Unidos rec.:1/oct/2003 pub.:12/dic/2003 Enviado:31/dic/2008
Nota:
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Era un día de fiesta en la selva, y los animales estaban reunidos divirtiéndose, cuando de repente se acabó el licor. Todos discutían quién iría a comprar más licor. Pero ninguno quería ir. Decidieron enviar a una torguita que estaba en la fiesta. Le preguntaron a la tortuguita si quería ir y ella aceptó encantada:
Está bien, yo voy.
Pasó el tiempo y los animales siguieron bailando, cuando de repente ven el reloj y ya había pasado una hora desde que habían mandado a la tortuguita, y empezaron a comentar entre ellos mismos:
Yo no sé quién inventó mandar a esa tortuga, si ella es muy lenta.
Hubiera ido yo, mejor, decía otro.
Y así, todos se quejaban de la tortuga. Cuando de repente aparece la tortuguita y los escuchó murmurando y les dice:
¡Con que hablando de mí, no, ahora no voy!
Estaba un cochinito comiendo muy a gusto, cuando llega una gallina y le dice:
¡Te van a matar!
El cochinito sigue comiendo despreocupado, y la gallina le vuelve a decir:
¡Te van a matar!
Después de algún rato que ella le siguió diciendo lo mismo, el cochinito enfadado le pregunta:
Bueno, ¿Y por qué dices que me van a matar?
A lo que la gallina le contestó:
Es que oí al patrón que decía:
Mañana le dan chicharrón a la gallina.
Va paseando un tipo muy rico por la calle con sus dos perros doberman carísimos que habían ganado miles de peleas; cuando derrepente encuentra a un vago con un perro todo feo callejero, chico, maloliente, y le dice el rico al vago:
A ver, te echo una pelea, un perro mío contra el tuyo.
Y el vago voltea y le dice:
Orale, si quieres los dos contra mi perro.
Empieza la pelea, y cuando acaba, acaban todos los perros muertos; entonces el rico se pone a llorar y le dice al vago que sus perros le habian costado cien mil dólares cada uno; entonces el vago le dice:
¿Y tú cuánto crees que me costó la cirugía plástica de mi cocodrilo?