Los últimos 50 chistes publicados

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Clasificación: Chistes Cortos
Nota: 3.57 / 7
Mi hijo se metió a clases de natación
¿y que tal lo hace?
Nada mal
Por: Andrea - Chile
rec.:24/jul/2018    pub.:26/jul/2018    Enviado:18/ago/2018


Clasificación: Profesores
Nota: 4.22 / 9
Historia familiar con moraleja

Un profesor les pide a sus pupilos que pregunten en casa alguna historia familiar que tenga una moraleja para contarla a todos al siguiente día en clase.
Al día siguiente:
Pedro cuenta su historia ante todo el salón:
Mi padre es un agricultor y tenemos pollos. Un día cargamos una gran cantidad de huevos en el mercado en una solo cesta y la pusimos en el asiento delantero de la camioneta. Cuando llegamos a un gran bache en el camino; la canasta cayó del asiento y todos los huevos se rompieron. La moraleja de la historia no es poner todos los huevos en una sola canasta.
Muy bien, dijo el maestro.
A continuación le toca el turno a Rafael para contar su historia:
Mi padre me contó esta historia acerca de mi tía Ely…
La tía Ely era un ingeniera de vuelo en la guerra y su avión fue golpeado.
Tenía que atacar sobre territorio enemigo y lo único que tenía era una botella de whisky, una ametralladora y un machete.
Sigue contando, dijo el maestro, intrigado.
Tía Ely se bebió todo whisky mientras estaba volando y aterrizó justo en el medio de un centenar de soldados enemigos.
Mató a setenta de ellos con la ametralladora hasta que se quedó sin balas.
Luego mató a más de veinte con el machete hasta que la hoja se rompió.
Y luego mató a los últimos diez con sus propias manos. Santo cielo, dijo el profesor horrorizado.
¿Qué te dijo tu padre sobre la moraleja de esta historia?
Mantente alejado de la tía Ely cuando está borracha.
Por: Ely - Chile
rec.:24/jul/2018    pub.:25/jul/2018    Enviado:9/ago/2018


Clasificación: Matrimonios
Nota: 3.89 / 9
La esposa a su marido...
Amor ¿estoy gorda?
Claro que no mi buda , hay perdón mi vida.
Por: Angel - Costa Rica
rec.:24/jul/2018    pub.:25/jul/2018    Enviado:17/ago/2018


Clasificación: Profesores
Nota: 5.00 / 6
Se acercaba la fecha para evaluación final de inglés en la facultad, como muchos de los exámenes universitarios, su principal objetivo era eliminar a los que no llegaban al promedio exigido.
El examen duraba dos horas y cada estudiante recibió su correspondiente hoja de examen con las preguntas.
El profesor era muy recto y severo, catedrático a la antigua usanza, y le dijo a toda la clase que si el examen no estaba sobre su mesa después de dos horas exactamente, no se aceptaría, y el estudiante sería suspendido.
Media hora después de empezar el examen, un estudiante entró por la puerta y le pidió una hoja de examen al profesor:
– No va a tener tiempo usted para terminarlo, dijo el profesor al dársela.
– Sí que lo terminaré, contestó el estudiante. Se sentó y empezó a escribir.
Después de dos horas, el profesor pidió los exámenes, y los estudiantes, en forma ordenada entregaron sus evaluaciones.
Todos menos el que había llegado tarde, que continuó escribiendo como si nada pasase.
Después de otra media hora, este último estudiante se acercó a la mesa donde se encontraba el profesor sentado leyendo un libro.
En el instante en que intentó poner su examen encima del montón, dijo el profesor al alumno:
– Ni lo intente. No puedo aceptar eso. Ha terminado tarde.
El estudiante lo miró furioso e incrédulo.
– ¿Sabe quién soy? -le preguntó-.
– No, no tengo ni la menor idea -contestó el profesor en tono de voz sarcástico-.
– ¿Sabe quién soy? -preguntó nuevamente el estudiante, apuntándose a su propio pecho con su dedo, y acercándose de manera intimidante-.
– No, y no me importa en absoluto -contestó el profesor con un aire de superioridad
En ese momento, el estudiante cogió rápidamente su examen y lo metió en medio del montón, entre todos los demás.
– ¡Extraordinario! -exclamó-. Y se marchó
Por: Sebastian - Ovalle - Chile
rec.:24/jul/2018    pub.:25/jul/2018    Enviado:11/ago/2018


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